El Manuscrito Voynich
Publicado: Vie Abr 13, 2007 12:39 am
QQ.·.HH.·.
He estado recopilando información sobre este intrigante documento para la elaboración de un traz.·. en el que busco especular alguna conexión masónica... independientemente creo que se trata de un tema muy intersante para compartir con vosotros. A continuación les presento un resumen de la historia de este facinante manuscrito. ¿Alguno de vosotros sabe algo más de esto?
Esta información la obtuve de Wikipedia, cito la fuente ya que un Q.·.H.·. miembro de este foro me sugirió mencionarlo para no vulnerar derechos de terceros... en atención a su petición hago la cita.
El manuscrito Voynich es un misterioso libro ilustrado con contenidos desconocidos, escrito hace unos 500 años por un autor anónimo en un alfabeto no identificado y un idioma incomprensible denominado Voynichés. Su nombre se debe al especialista en libros antiguos Wilfrid M. Voynich, quien lo adquirió en 1912. Este manuscrito ha sido objeto de intensos estudios por numerosos criptógrafos profesionales y aficionados, incluyendo destacados especialistas estadounidenses y británicos en descifrados de la Segunda Guerra Mundial, pero ninguno consiguió descifrar una sola palabra. Durante siglos este manuscrito ha sido el Santo Grial de la criptografía histórica; pero ha alimentado también la teoría de que el libro no es más que un elaborado engaño.
El libro, que se encuentra actualmente en la Biblioteca Beinecke de libros raros y manuscritos de la Universidad de Yale, cuenta con alrededor de 240 páginas de pergamino, con vacíos en la numeración de las mismas y que aparentemente son posteriores a la escritura del texto oringal, lo que sugiere que varias páginas se han extraviado desde antes de su compra por Voynich; y para evitar extravíos posteriores, el padre Petersen lo fotocopió en 1931, repartiendo dichas copias entre varios investigadores.
Para su creación se utilizó pluma de ave para escribir el texto y dibujar las figuras con pintura de colores; estas ilustraciones del manuscrito no aclaran los contenidos del texto pero denotan que el libro consta de seis "secciones", que se han denominado “Herbario”, “Astronómica”, “Biológica”, “Cosmológica”, “Farmacéutica” y “Recetas” todas ellas exceptuando la última sección cuentan con por lo menos una ilustración por página.
En la sección “Herbario” cada página muestra una planta, a veces dos, y siempre acompañada con algunos párrafos de texto, un formato típico de herbarios europeos de la época.
En la “Astronómica” contiene diagramas circulares, algunos de ellos con soles, lunas y estrellas, lo que sugiere que trata de astronomía o astrología. Una serie de 12 diagramas muestra símbolos convencionales para constelaciones zodiacales Cada símbolo está rodeado por exactamente 30 figuras de mujeres en miniatura, la mayoría de ellas desnudas, cada una sosteniendo una estrella. Las dos últimas páginas de esta sección (Acuario y Capricornio) se extraviaron, mientras que Aries y Tauro están separados en cuatro diagramas con 15 estrellas cada uno. Algunos de estos diagramas se encuentran en páginas desplegables.
La sección “Biológica” es un texto denso y continuo con figuras de pequeñas mujeres desnudas tomando baños en balnearios públicos o tinas interconectadas por una elaborada red de tuberías, algunas de ellas claramente en forma de órganos del cuerpo. Algunas de estas mujeres llevan coronas.
La “Cosmológica” nos muestra más diagramas circulares, pero de naturaleza desconocida. Esta sección también posee páginas desplegables, una de ellas de seis páginas de largo, que contiene una especie de mapa o diagrama con seis "islas" conectadas por calzadas, castillos y posiblemente un volcán.
En la sección “Farmacéutica” se observan varios dibujos con leyendas de partes de plantas aisladas como son raíces, hojas, etc.; también se pueden observar objetos similares a jarras farmacéuticas llamadas albarelos a lo largo de los márgenes y algunos párrafos de texto.
Por último, en la sección “Recetas” encontramos muchos párrafos cortos, cada uno marcado con una "viñeta" en forma de flor (o estrella) que hacen pensar en una serie de órdenes, pasos o instrucciones para elaborar algo (presumiblemente un producto químico o alquímico).
El texto Voynichés fue claramente escrito de izquierda a derecha, sin evidencia de signos de puntuación y es fluido, como si el escriba entendiera lo que estaba escribiendo mientras lo hacía. Éste consiste de más de 170.000 glifos, y se calcula que el alfabeto entero consta de entre 20 y 30 glifos totales para casi todo el texto, con raras excepciones de algunas docenas de caracteres "extraños", encontrados una o dos veces en todo el documento. Los espacios más anchos entre caracteres dividen el texto en alrededor de 35.000 "palabras" de longitud variada que parecen seguir una cierta fonética o reglas ortográficas.
El análisis estadístico del texto reveló patrones similares a los de lenguajes naturales. Por ejemplo, la frecuencia de palabras sigue la Ley de Zipf y la entropía es similar a aquella de textos en latín. Por otro lado, el "idioma" del manuscrito Voynich, el voynichés, es distinto de los idiomas europeos en varios aspectos. En particular no existen palabras con más de 10 "letras". Además, la distribución de letras dentro de una palabra es algo peculiar: algunos caracteres aparecen solamente al principio de una palabra, otros solamente al final y algunos siempre en el medio. El texto parece ser más repetitivo que los típicos idiomas europeos; existen secuencias en las cuales la misma palabra común aparece hasta tres veces consecutivas.
Se atribuye a los primeros propietarios reales del manuscrito la creencia de su autoría por parte de Roger Bacon, el famoso monje franciscano quien vivió de 1214-1294. Los distintos propietarios individuales del manuscrito entre los siglos XVI y XVII intentaron sin éxito descifrarlo y en 1680 el documento pasó a manos de la a la biblioteca del Colegio Romano, la actual Universidad Pontificia Gregoriana, en donde se mantuvo hasta el año de 1912 en el que lo compraría Wilfrid M. Voynich quien lo estudiara hasta su muerte en 1930 para pasar posteriormente a propiedad de su viuda, Ethel Boole Voynich hasta 1961, de quien pasó a manos de Hans Peter Kraus hasta 1969, el cual no pudiendo encontrar un comprador, lo cedió finalmente a la Universidad de Yale en donde se encuentra actualmente.
Dado que actualmente el alfabeto del manuscrito Voynich no se asemeja a ningún tipo de escritura conocida, y que el texto continúa sin ser descifrado, la única evidencia práctica de la edad y origen del libro son sus ilustraciones. En especial los atuendos y peinados de las figuras humanas y algunos castillos vistos en los diagramas. Todo es característicamente europeo y basado en esta evidencia, la mayoría de los expertos fechan el libro entre los años 1450 y 1520. Esta estimación es apoyada por otras pistas secundarias.
El primer dueño confirmado del manuscrito fue Georgius Barschius, un oscuro alquimista que vivió en Praga a comienzos del siglo XVII. Aparentemente Barschius se encontraba tan confundido con respecto al libro como nos encontramos en la actualidad. Este personaje al enterarse que Athanasius Kircher, un erudito jesuita del Colegio Romano, había publicado un diccionario de copto y "descifrado" los jeroglíficos egipcios, envió una muestra del manuscrito a éste en dos ocasiones, pidiéndole pistas. No se sabe si Kircher respondió al pedido de ayuda, pero aparentemente se encontraba suficientemente interesado para intentar adquirir el libro, pero Barschius siempre rehusó venderlo. Sin embargo, el documento llegaría finalmente a manos de Kircher, ya que tras la muerte de Barschius el manuscrito pasó a su gran amigo Johannes Marcus Marci, en aquel entonces rector de la Universidad Carolina de Praga, quien envió el libro a Kircher, su amigo corresponsal. En una carta de Marci que inlcuyó en el envío del manuscrito a Kircher y que se encuentra aún adjunta al documento en la actualidad, le ofrece el manuscrito para su descifrado y menciona que fue adquirido por el emperador Rodolfo II de Bohemia en el siglo XVI por 600 ducados de oro. La carta menciona luego que en la corte de Rodolfo II se creía que el autor del manuscrito era Roger Bacon, sin embargo han propuesto teorías sumamente interesantes que sostienen con sus hipótesis a muchos posibles autores pero el más popular siempre resulta ser este fraile franciscano.
Entre los varios propuestos posibles autores del manuscrito, que incluyen a muchos de sus supuestos dueños, incluyendo a Voynich, quisiera destacar a Edward Kelley, quien fuera scier o ayudante medium de John Dee un matemático y astrólogo de la corte de Isabel I de Inglaterra, y conocido por ser propietario de una gran colección de manuscritos de Bacon. Ambos personajes vivieron muchos años en Bohemia prestando servicio al emperador. Kelley, era un extravagante alquimista, que presumía de poder transmutar el cobre en oro gracias a un polvo secreto que había extraído de la tumba de un obispo en Gales. Como scrier de Dee, también afirmaba ser capaz de invocar a los ángeles con una bola de cristal, y mantener largas conversaciones con ellos, que Dee anotaba escrupulosamente. Al lenguaje de los ángeles lo llamaba "enoquiano", derivado de Enoc, el padre de Matusalén; según el apócrifo "Libro de Enoc", Enoc fue llevado a visitar el Cielo en un carro tirado por ángeles, y luego escribió un libro acerca de lo que allí vio. Algunos han sugerido que, igual que Kelley inventó el "enoquiano" para engañar a Dee, bien pudo haber creado el manuscrito Voynich para estafar al Emperador .
Sobre su propósito las páginas del manuscrito sugieren que éste era servir como una farmacopea o para desarrollar temas comunes en la medicina medieval o renacentista. Sin embargo, los detalles intrigantes de las ilustraciones han alimentado muchas teorías acerca del origen del libro, su contenido, y los fines para los que fue concebido.
La primera sección del libro es casi seguro un herbario, pero han fracasado completamente todos los intentos para identificar las plantas ilustradas, ya sea con especies existentes o con los dibujos estilizados de los herbarios contemporáneos. De hecho, muchas de las plantas parecen ser compuestas, a tal grado, que hasta en broma se les ha llamado "frankenplantas"; esto por ser muy notable que se juntan las raíces de una especie con las hojas de otra y las flores de una tercera; incluso en ocasiones las raíces han sido adornadas con "ojos", zarpas o hasta garras y se desconoce qué significan estos adornos. Este hecho hace sospechar también que se trate de alguna clase de claves o pistas visuales de algún tipo.
Los recipientes y tubos de la sección "biológica" podrían indicar una relación con la alquimia, lo que sería relevante si el libro contuviera instrucciones para la preparación de compuestos médicos. Sin embargo los libros alquímicos del periodo comparten un lenguaje visual común, en el que se representan los procesos e ingredientes por medio de imágenes específicas como el águila, el sapo, un hombre en una tumba, una pareja en la cama, el sol, etc. o incluso símbolos textuales convencionales como un círculo con una cruz, mas no se identifica ninguno de ellos en el manuscrito.
En el año 2005 Francisco Violat, miembro de la Lista Voynich, ha sugerido que el manuscrito no es más que un diario de laboratorio escrito por el alquimista checo Simón Bakalar, en cuya casa pasaron Dee y Kelley algunos meses en el año 1586, precisamente la época en la que aparece en la corte de Rodolfo II. Este diario de laboratorio, escrito por los distintos aprendices, podría servir como manual en el cual escribir, registrar y anotar las distintas experiencias elaboradas en la búsqueda de la piedra filosofal; la clave para traducirlo estaría en las paredes del citado laboratorio, visitado por los alquimistas ingleses y descrito con bastante detalle en sus diarios.
La parte final del manuscrito llamada “recetario” por el aspecto que presenta podría contener y describir, paso a paso, las distintas operaciones realizadas como calcinación, cocción, decantación, destilado, etc., con el material empleado en esta búsqueda de la piedra filosofal.
Sergio Toresella, experto en herbarios antiguos, señaló que el manuscrito Voynich podría ser un herbario alquímico, que de hecho no tiene nada que ver con la alquimia. Se trata de un herbario ficticio con dibujos inventados, con el que los curanderos cargaban para impresionar a sus clientes. Parece que existió una pequeña industria doméstica de tales libros en alguna parte de Italia septentrional, justo en esa época. Sin embargo, esos libros eran muy diferentes del manuscrito Voynich en estilo y diseño, y siempre estaban escritos en lenguaje normal.
Un dibujo circular en la sección llamada "astronómica" representa un objeto de forma irregular con ocho brazos curvados y estrellas amarillas y azules en su interior; algunos lo han interpretado como el dibujo de una galaxia, que sólo se puede observar con un telescopio e incluso se ha insinuado que el propio Roger Bacon pudo fabricar uno con un espejo cóncavo: sin embargo incluso con los mayores telescopios actuales ninguna galaxia presenta ese aspecto salvo que se utilice la fotografía; la Galaxia de Andrómeda única visible a simple vista aparece bastante de canto y no de frente como la que se aprecia en el manuscrito.
Se han interpretado otros dibujos como células vistas a través del microscopio: ello implicaría un origen moderno del manuscrito (siglo XVII), más que medieval.
Jacques Bergier, en su obra Les livres maudits, publicada en 1971, traducida al español como Los libros condenados, propone una interesante y casi horripilante hipótesis: el autor del Manuscrito Voynich poseía conocimientos extraordinariamente avanzados y demasiado peligrosos para el mundo moderno, por ejemplo el secreto de las estrellas novas, por lo cual los ocultó para evitar nuestra propia autodestrucción.
No hay pruebas de tales conocimientos avanzadísimos en el manuscrito, salvo algunos diseños "astronómicos" por ejemplo estrellas que parecen "explotar", de todos modos es altamente improbable que Voynich en 1912, por no mencionar al dúo mágico-alquimista de Dee y Kelley hacia 1585 o incluso el propio Roger Bacon supiese qué es la energía nuclear, cómo manipularla o liberarla de modo artificial. Sin embargo esta hipótesis siempre dará mucho de donde especular.
Como en todo lo relativo a esta obra, existen muchas hipótesis acerca de la naturaleza de la lengua usada en el manuscrito Voynich, a continuación cito algunos.
-Cifrado de letras
Según esta teoría, el manuscrito Voynich contiene texto, con significado en alguna lengua europea, que se hizo oscuro a propósito convirtiendo las letras mediante algún sistema de cifrado: un algoritmo que operaba sobre letras individuales.
Ha sido la hipótesis de trabajo en la mayoría de intentos de desciframiento durante el siglo XX, incluido un equipo de criptógrafos de la NSA Agencia de Seguridad Nacional de los EE.UU.
-Cifrado con libro de códigos
Según esta teoría, las "palabras" del manuscrito Voynich en realidad serían códigos para consultar en un diccionario o libro de códigos.
-Cifrado visual
James Finn propuso en su libro Pandora's hope, La esperanza de Pandora publicada en 2004 que el manuscrito Voynich es en realidad hebreo codificado visualmente.
-Esteganografía
Esta teoría mantiene que el texto del manuscrito Voynich carece en su mayor parte de significado, pero contiene la información oculta en detalles discretos: por ejemplo, la segunda letra de cada palabra, o el número de letras en cada línea. Esta técnica, llamada esteganografía del griego, “escritura encubierta”, es muy antigua. Se ha sugerido que el texto traducido ha de ser obtenido mediante una rejilla de Cardano de algún tipo
-Lenguaje natural exótico
El lingüista Jaques Guy ha sugerido que el texto del manuscrito Voynich podría estar expresado en una lengua natural exótica, aunque escrito con un alfabeto inventado. De hecho, la estructura de palabras es similar a la de muchas familias lingüísticas de Asia Oriental y Central.
-Lengua políglota
En el libro "La solución al manuscrito Voynich: un manual litúrgico del rito de Endura en la herejía cátara, el culto a Isis", publicado en 1987, Leo Levitov afirmó que el manuscrito era una trascripción sencilla de una "lengua oral políglota", que definió como "una lengua literaria comprensible para aquéllos que no entendieran el latín, a quienes se les podría leer en esta lengua". Según Levitov, el rito de Endura no era sino un ritual de suicidio asistido, asociado con la fe cátara, aunque la historicidad de este ritual está puesta en duda. Explica que las plantas quiméricas no están destinadas a representar ninguna especie botánica, sino que son símbolos secretos de la fe. Las mujeres en las tinas junto a la red de tuberías representan el propio suicidio ritual, que incluiría la venesección: el cortarse las venas para que la sangre se derramase en un bañera con agua caliente. Las constelaciones sin análogo celestial representan las estrellas del manto de Isis. Se cuestiona esta hipótesis en varios frentes. Uno es que se sabe muy bien que la fe cátara era un gnosticismo cristiano, y no se asociaba de ninguna forma con Isis
-Lengua artificial
La peculiar estructura interna de las “palabras” del manuscrito Voynich ha llevado a William F. Friedman y John Tiltman a postular por separado que el texto podría ser simplemente una lengua artificial, y más específicamente, una lengua filosófica.
-Engaño
Las extrañas características del texto del manuscrito (tales como las palabras duplicadas o triplicadas) y el contenido sospechoso de sus ilustraciones (tales como las plantas quiméricas) han llevado a muchos a pensar que el manuscrito es en realidad un engaño.
Espero que este tema despierte vuestro interés.
Un T.·.A.·.F.·.
Eduardo.
He estado recopilando información sobre este intrigante documento para la elaboración de un traz.·. en el que busco especular alguna conexión masónica... independientemente creo que se trata de un tema muy intersante para compartir con vosotros. A continuación les presento un resumen de la historia de este facinante manuscrito. ¿Alguno de vosotros sabe algo más de esto?
Esta información la obtuve de Wikipedia, cito la fuente ya que un Q.·.H.·. miembro de este foro me sugirió mencionarlo para no vulnerar derechos de terceros... en atención a su petición hago la cita.
El manuscrito Voynich es un misterioso libro ilustrado con contenidos desconocidos, escrito hace unos 500 años por un autor anónimo en un alfabeto no identificado y un idioma incomprensible denominado Voynichés. Su nombre se debe al especialista en libros antiguos Wilfrid M. Voynich, quien lo adquirió en 1912. Este manuscrito ha sido objeto de intensos estudios por numerosos criptógrafos profesionales y aficionados, incluyendo destacados especialistas estadounidenses y británicos en descifrados de la Segunda Guerra Mundial, pero ninguno consiguió descifrar una sola palabra. Durante siglos este manuscrito ha sido el Santo Grial de la criptografía histórica; pero ha alimentado también la teoría de que el libro no es más que un elaborado engaño.
El libro, que se encuentra actualmente en la Biblioteca Beinecke de libros raros y manuscritos de la Universidad de Yale, cuenta con alrededor de 240 páginas de pergamino, con vacíos en la numeración de las mismas y que aparentemente son posteriores a la escritura del texto oringal, lo que sugiere que varias páginas se han extraviado desde antes de su compra por Voynich; y para evitar extravíos posteriores, el padre Petersen lo fotocopió en 1931, repartiendo dichas copias entre varios investigadores.
Para su creación se utilizó pluma de ave para escribir el texto y dibujar las figuras con pintura de colores; estas ilustraciones del manuscrito no aclaran los contenidos del texto pero denotan que el libro consta de seis "secciones", que se han denominado “Herbario”, “Astronómica”, “Biológica”, “Cosmológica”, “Farmacéutica” y “Recetas” todas ellas exceptuando la última sección cuentan con por lo menos una ilustración por página.
En la sección “Herbario” cada página muestra una planta, a veces dos, y siempre acompañada con algunos párrafos de texto, un formato típico de herbarios europeos de la época.
En la “Astronómica” contiene diagramas circulares, algunos de ellos con soles, lunas y estrellas, lo que sugiere que trata de astronomía o astrología. Una serie de 12 diagramas muestra símbolos convencionales para constelaciones zodiacales Cada símbolo está rodeado por exactamente 30 figuras de mujeres en miniatura, la mayoría de ellas desnudas, cada una sosteniendo una estrella. Las dos últimas páginas de esta sección (Acuario y Capricornio) se extraviaron, mientras que Aries y Tauro están separados en cuatro diagramas con 15 estrellas cada uno. Algunos de estos diagramas se encuentran en páginas desplegables.
La sección “Biológica” es un texto denso y continuo con figuras de pequeñas mujeres desnudas tomando baños en balnearios públicos o tinas interconectadas por una elaborada red de tuberías, algunas de ellas claramente en forma de órganos del cuerpo. Algunas de estas mujeres llevan coronas.
La “Cosmológica” nos muestra más diagramas circulares, pero de naturaleza desconocida. Esta sección también posee páginas desplegables, una de ellas de seis páginas de largo, que contiene una especie de mapa o diagrama con seis "islas" conectadas por calzadas, castillos y posiblemente un volcán.
En la sección “Farmacéutica” se observan varios dibujos con leyendas de partes de plantas aisladas como son raíces, hojas, etc.; también se pueden observar objetos similares a jarras farmacéuticas llamadas albarelos a lo largo de los márgenes y algunos párrafos de texto.
Por último, en la sección “Recetas” encontramos muchos párrafos cortos, cada uno marcado con una "viñeta" en forma de flor (o estrella) que hacen pensar en una serie de órdenes, pasos o instrucciones para elaborar algo (presumiblemente un producto químico o alquímico).
El texto Voynichés fue claramente escrito de izquierda a derecha, sin evidencia de signos de puntuación y es fluido, como si el escriba entendiera lo que estaba escribiendo mientras lo hacía. Éste consiste de más de 170.000 glifos, y se calcula que el alfabeto entero consta de entre 20 y 30 glifos totales para casi todo el texto, con raras excepciones de algunas docenas de caracteres "extraños", encontrados una o dos veces en todo el documento. Los espacios más anchos entre caracteres dividen el texto en alrededor de 35.000 "palabras" de longitud variada que parecen seguir una cierta fonética o reglas ortográficas.
El análisis estadístico del texto reveló patrones similares a los de lenguajes naturales. Por ejemplo, la frecuencia de palabras sigue la Ley de Zipf y la entropía es similar a aquella de textos en latín. Por otro lado, el "idioma" del manuscrito Voynich, el voynichés, es distinto de los idiomas europeos en varios aspectos. En particular no existen palabras con más de 10 "letras". Además, la distribución de letras dentro de una palabra es algo peculiar: algunos caracteres aparecen solamente al principio de una palabra, otros solamente al final y algunos siempre en el medio. El texto parece ser más repetitivo que los típicos idiomas europeos; existen secuencias en las cuales la misma palabra común aparece hasta tres veces consecutivas.
Se atribuye a los primeros propietarios reales del manuscrito la creencia de su autoría por parte de Roger Bacon, el famoso monje franciscano quien vivió de 1214-1294. Los distintos propietarios individuales del manuscrito entre los siglos XVI y XVII intentaron sin éxito descifrarlo y en 1680 el documento pasó a manos de la a la biblioteca del Colegio Romano, la actual Universidad Pontificia Gregoriana, en donde se mantuvo hasta el año de 1912 en el que lo compraría Wilfrid M. Voynich quien lo estudiara hasta su muerte en 1930 para pasar posteriormente a propiedad de su viuda, Ethel Boole Voynich hasta 1961, de quien pasó a manos de Hans Peter Kraus hasta 1969, el cual no pudiendo encontrar un comprador, lo cedió finalmente a la Universidad de Yale en donde se encuentra actualmente.
Dado que actualmente el alfabeto del manuscrito Voynich no se asemeja a ningún tipo de escritura conocida, y que el texto continúa sin ser descifrado, la única evidencia práctica de la edad y origen del libro son sus ilustraciones. En especial los atuendos y peinados de las figuras humanas y algunos castillos vistos en los diagramas. Todo es característicamente europeo y basado en esta evidencia, la mayoría de los expertos fechan el libro entre los años 1450 y 1520. Esta estimación es apoyada por otras pistas secundarias.
El primer dueño confirmado del manuscrito fue Georgius Barschius, un oscuro alquimista que vivió en Praga a comienzos del siglo XVII. Aparentemente Barschius se encontraba tan confundido con respecto al libro como nos encontramos en la actualidad. Este personaje al enterarse que Athanasius Kircher, un erudito jesuita del Colegio Romano, había publicado un diccionario de copto y "descifrado" los jeroglíficos egipcios, envió una muestra del manuscrito a éste en dos ocasiones, pidiéndole pistas. No se sabe si Kircher respondió al pedido de ayuda, pero aparentemente se encontraba suficientemente interesado para intentar adquirir el libro, pero Barschius siempre rehusó venderlo. Sin embargo, el documento llegaría finalmente a manos de Kircher, ya que tras la muerte de Barschius el manuscrito pasó a su gran amigo Johannes Marcus Marci, en aquel entonces rector de la Universidad Carolina de Praga, quien envió el libro a Kircher, su amigo corresponsal. En una carta de Marci que inlcuyó en el envío del manuscrito a Kircher y que se encuentra aún adjunta al documento en la actualidad, le ofrece el manuscrito para su descifrado y menciona que fue adquirido por el emperador Rodolfo II de Bohemia en el siglo XVI por 600 ducados de oro. La carta menciona luego que en la corte de Rodolfo II se creía que el autor del manuscrito era Roger Bacon, sin embargo han propuesto teorías sumamente interesantes que sostienen con sus hipótesis a muchos posibles autores pero el más popular siempre resulta ser este fraile franciscano.
Entre los varios propuestos posibles autores del manuscrito, que incluyen a muchos de sus supuestos dueños, incluyendo a Voynich, quisiera destacar a Edward Kelley, quien fuera scier o ayudante medium de John Dee un matemático y astrólogo de la corte de Isabel I de Inglaterra, y conocido por ser propietario de una gran colección de manuscritos de Bacon. Ambos personajes vivieron muchos años en Bohemia prestando servicio al emperador. Kelley, era un extravagante alquimista, que presumía de poder transmutar el cobre en oro gracias a un polvo secreto que había extraído de la tumba de un obispo en Gales. Como scrier de Dee, también afirmaba ser capaz de invocar a los ángeles con una bola de cristal, y mantener largas conversaciones con ellos, que Dee anotaba escrupulosamente. Al lenguaje de los ángeles lo llamaba "enoquiano", derivado de Enoc, el padre de Matusalén; según el apócrifo "Libro de Enoc", Enoc fue llevado a visitar el Cielo en un carro tirado por ángeles, y luego escribió un libro acerca de lo que allí vio. Algunos han sugerido que, igual que Kelley inventó el "enoquiano" para engañar a Dee, bien pudo haber creado el manuscrito Voynich para estafar al Emperador .
Sobre su propósito las páginas del manuscrito sugieren que éste era servir como una farmacopea o para desarrollar temas comunes en la medicina medieval o renacentista. Sin embargo, los detalles intrigantes de las ilustraciones han alimentado muchas teorías acerca del origen del libro, su contenido, y los fines para los que fue concebido.
La primera sección del libro es casi seguro un herbario, pero han fracasado completamente todos los intentos para identificar las plantas ilustradas, ya sea con especies existentes o con los dibujos estilizados de los herbarios contemporáneos. De hecho, muchas de las plantas parecen ser compuestas, a tal grado, que hasta en broma se les ha llamado "frankenplantas"; esto por ser muy notable que se juntan las raíces de una especie con las hojas de otra y las flores de una tercera; incluso en ocasiones las raíces han sido adornadas con "ojos", zarpas o hasta garras y se desconoce qué significan estos adornos. Este hecho hace sospechar también que se trate de alguna clase de claves o pistas visuales de algún tipo.
Los recipientes y tubos de la sección "biológica" podrían indicar una relación con la alquimia, lo que sería relevante si el libro contuviera instrucciones para la preparación de compuestos médicos. Sin embargo los libros alquímicos del periodo comparten un lenguaje visual común, en el que se representan los procesos e ingredientes por medio de imágenes específicas como el águila, el sapo, un hombre en una tumba, una pareja en la cama, el sol, etc. o incluso símbolos textuales convencionales como un círculo con una cruz, mas no se identifica ninguno de ellos en el manuscrito.
En el año 2005 Francisco Violat, miembro de la Lista Voynich, ha sugerido que el manuscrito no es más que un diario de laboratorio escrito por el alquimista checo Simón Bakalar, en cuya casa pasaron Dee y Kelley algunos meses en el año 1586, precisamente la época en la que aparece en la corte de Rodolfo II. Este diario de laboratorio, escrito por los distintos aprendices, podría servir como manual en el cual escribir, registrar y anotar las distintas experiencias elaboradas en la búsqueda de la piedra filosofal; la clave para traducirlo estaría en las paredes del citado laboratorio, visitado por los alquimistas ingleses y descrito con bastante detalle en sus diarios.
La parte final del manuscrito llamada “recetario” por el aspecto que presenta podría contener y describir, paso a paso, las distintas operaciones realizadas como calcinación, cocción, decantación, destilado, etc., con el material empleado en esta búsqueda de la piedra filosofal.
Sergio Toresella, experto en herbarios antiguos, señaló que el manuscrito Voynich podría ser un herbario alquímico, que de hecho no tiene nada que ver con la alquimia. Se trata de un herbario ficticio con dibujos inventados, con el que los curanderos cargaban para impresionar a sus clientes. Parece que existió una pequeña industria doméstica de tales libros en alguna parte de Italia septentrional, justo en esa época. Sin embargo, esos libros eran muy diferentes del manuscrito Voynich en estilo y diseño, y siempre estaban escritos en lenguaje normal.
Un dibujo circular en la sección llamada "astronómica" representa un objeto de forma irregular con ocho brazos curvados y estrellas amarillas y azules en su interior; algunos lo han interpretado como el dibujo de una galaxia, que sólo se puede observar con un telescopio e incluso se ha insinuado que el propio Roger Bacon pudo fabricar uno con un espejo cóncavo: sin embargo incluso con los mayores telescopios actuales ninguna galaxia presenta ese aspecto salvo que se utilice la fotografía; la Galaxia de Andrómeda única visible a simple vista aparece bastante de canto y no de frente como la que se aprecia en el manuscrito.
Se han interpretado otros dibujos como células vistas a través del microscopio: ello implicaría un origen moderno del manuscrito (siglo XVII), más que medieval.
Jacques Bergier, en su obra Les livres maudits, publicada en 1971, traducida al español como Los libros condenados, propone una interesante y casi horripilante hipótesis: el autor del Manuscrito Voynich poseía conocimientos extraordinariamente avanzados y demasiado peligrosos para el mundo moderno, por ejemplo el secreto de las estrellas novas, por lo cual los ocultó para evitar nuestra propia autodestrucción.
No hay pruebas de tales conocimientos avanzadísimos en el manuscrito, salvo algunos diseños "astronómicos" por ejemplo estrellas que parecen "explotar", de todos modos es altamente improbable que Voynich en 1912, por no mencionar al dúo mágico-alquimista de Dee y Kelley hacia 1585 o incluso el propio Roger Bacon supiese qué es la energía nuclear, cómo manipularla o liberarla de modo artificial. Sin embargo esta hipótesis siempre dará mucho de donde especular.
Como en todo lo relativo a esta obra, existen muchas hipótesis acerca de la naturaleza de la lengua usada en el manuscrito Voynich, a continuación cito algunos.
-Cifrado de letras
Según esta teoría, el manuscrito Voynich contiene texto, con significado en alguna lengua europea, que se hizo oscuro a propósito convirtiendo las letras mediante algún sistema de cifrado: un algoritmo que operaba sobre letras individuales.
Ha sido la hipótesis de trabajo en la mayoría de intentos de desciframiento durante el siglo XX, incluido un equipo de criptógrafos de la NSA Agencia de Seguridad Nacional de los EE.UU.
-Cifrado con libro de códigos
Según esta teoría, las "palabras" del manuscrito Voynich en realidad serían códigos para consultar en un diccionario o libro de códigos.
-Cifrado visual
James Finn propuso en su libro Pandora's hope, La esperanza de Pandora publicada en 2004 que el manuscrito Voynich es en realidad hebreo codificado visualmente.
-Esteganografía
Esta teoría mantiene que el texto del manuscrito Voynich carece en su mayor parte de significado, pero contiene la información oculta en detalles discretos: por ejemplo, la segunda letra de cada palabra, o el número de letras en cada línea. Esta técnica, llamada esteganografía del griego, “escritura encubierta”, es muy antigua. Se ha sugerido que el texto traducido ha de ser obtenido mediante una rejilla de Cardano de algún tipo
-Lenguaje natural exótico
El lingüista Jaques Guy ha sugerido que el texto del manuscrito Voynich podría estar expresado en una lengua natural exótica, aunque escrito con un alfabeto inventado. De hecho, la estructura de palabras es similar a la de muchas familias lingüísticas de Asia Oriental y Central.
-Lengua políglota
En el libro "La solución al manuscrito Voynich: un manual litúrgico del rito de Endura en la herejía cátara, el culto a Isis", publicado en 1987, Leo Levitov afirmó que el manuscrito era una trascripción sencilla de una "lengua oral políglota", que definió como "una lengua literaria comprensible para aquéllos que no entendieran el latín, a quienes se les podría leer en esta lengua". Según Levitov, el rito de Endura no era sino un ritual de suicidio asistido, asociado con la fe cátara, aunque la historicidad de este ritual está puesta en duda. Explica que las plantas quiméricas no están destinadas a representar ninguna especie botánica, sino que son símbolos secretos de la fe. Las mujeres en las tinas junto a la red de tuberías representan el propio suicidio ritual, que incluiría la venesección: el cortarse las venas para que la sangre se derramase en un bañera con agua caliente. Las constelaciones sin análogo celestial representan las estrellas del manto de Isis. Se cuestiona esta hipótesis en varios frentes. Uno es que se sabe muy bien que la fe cátara era un gnosticismo cristiano, y no se asociaba de ninguna forma con Isis
-Lengua artificial
La peculiar estructura interna de las “palabras” del manuscrito Voynich ha llevado a William F. Friedman y John Tiltman a postular por separado que el texto podría ser simplemente una lengua artificial, y más específicamente, una lengua filosófica.
-Engaño
Las extrañas características del texto del manuscrito (tales como las palabras duplicadas o triplicadas) y el contenido sospechoso de sus ilustraciones (tales como las plantas quiméricas) han llevado a muchos a pensar que el manuscrito es en realidad un engaño.
Espero que este tema despierte vuestro interés.
Un T.·.A.·.F.·.
Eduardo.



