La Soledad
Los arrebatos en ocasiones son fruto de sentirse solo, desatendido o poco querido. Dicen que es una emoción o sentimiento personal fruto de la carencia de atenciones, de afecto, de amabilidad, etc, y es sentida por aquel que percibe que se da a otra persona algo que él quiere para sí.
Podria no ser incorrecto considerar a los celos como un detonante de la soledad, algunos psicólogos así lo confirman, añadiendo que de no tratarse puede llegar a la Celotipia, nombre que se le da a uno de los subtipos del trastorno delirante, donde el sujeto esta convencido de que la actitud que el observa es una clara infidelidad y cada vez esta más solo.
La Soledad puede provocar tal situación de celos que se podría llegar a un estado afectivo penoso que se caracteriza por un tipo de reacción física tal, que el sujeto se comporta como si estuviera delante de un peligro desconocido, la angustia acumulada junto a la carencia de afecto personal, familiar y social acentúa esta patología, se reafirma en su máxima expresión hasta tal punto que genera tal ansiedad que termina con brotes histéricos, y aun que no se formaliza una ruptura con la realidad (com el delirio), si acentúa la desconfianza y la distancia de los que le quieren o tiene cerca.
De hecho los trastornos de somatización se manifiestan en forma de angustia, afectan el comportamiento y aun que se parece a una enfermedad no proceden de ninguna enfermedad física conocida ni se pueden explicar por ella.
Freud teorizó que el trastorno de conversión proviene de una emoción internada de cólera, repugnancia o conflicto sin resolver.
Sòcrates
LA SOLEDAD, UNA REALIDAD SOCIAL
Moderadores: Mannaz, joaquimvillalta, danielriveros, Yuguito, ixvilla
-
Yaiza
ODA A LA SOLEDAD
Ah soledad,
Mi vieja y sola compañera,
Salud.
Escúchame tú ahora
Cuando el amor
Como por negra magia de la mano izquierda
Cayó desde su cielo,
Cada vez más radiante, igual que lluvia
De pájaros quemados, apaleado hasta el quebranto, y quebrantaron
Al fin todos sus huesos,
Por una diosa adversa y amarilla
Y tú, oh alma,
Considera o medita cuántas veces
Hemos pecado en vano contra nadie
Y una vez más aquí fuimos juzgados,
Una vez más, oh dios, en el banquillo
De la infidelidad y las irreverencias.
Así pues, considera,
Considérate, oh alma,
Para que un día seas perdonada,
Mientras ahora escuchas impasible
O desasida al cabo
De tu mortal miseria
La caída infinita
De la sonata opus
Ciento veintiséis
De Mozart
Que apaga en tan insólita
Suspensión de los tiempos
La sucesiva imagen de tu culpa
Ah soledad,
Mi soledad amiga, lávame,
como a quien nace, en tus aguas australes
y pueda yo encontrarte,
descender de tu mano,
bajar en esta noche,
en esta noche séptuple del llanto,
los mismos siete círculos que guardan
en el centro del aire
tu recinto sellado.
José Ángel Valente
Me encanta este poema a la soledad. Aunque, a veces, es una buena compañera, una buena musa, una buena amiga.
Lo que es malísimo son los celos, básicamente, porque en un enorme porcentaje son del todo infundados, aunque es cierto que hay "enferm@s" de celos, sufren enormemente y hacen muchísimo daño.
En cualquier caso, querido Sócrates, espero que mientras yo viva nunca te sientas solo, ni olvides el enorme aprecio que te tengo.
Un beso enorme.
Yaiza
Ah soledad,
Mi vieja y sola compañera,
Salud.
Escúchame tú ahora
Cuando el amor
Como por negra magia de la mano izquierda
Cayó desde su cielo,
Cada vez más radiante, igual que lluvia
De pájaros quemados, apaleado hasta el quebranto, y quebrantaron
Al fin todos sus huesos,
Por una diosa adversa y amarilla
Y tú, oh alma,
Considera o medita cuántas veces
Hemos pecado en vano contra nadie
Y una vez más aquí fuimos juzgados,
Una vez más, oh dios, en el banquillo
De la infidelidad y las irreverencias.
Así pues, considera,
Considérate, oh alma,
Para que un día seas perdonada,
Mientras ahora escuchas impasible
O desasida al cabo
De tu mortal miseria
La caída infinita
De la sonata opus
Ciento veintiséis
De Mozart
Que apaga en tan insólita
Suspensión de los tiempos
La sucesiva imagen de tu culpa
Ah soledad,
Mi soledad amiga, lávame,
como a quien nace, en tus aguas australes
y pueda yo encontrarte,
descender de tu mano,
bajar en esta noche,
en esta noche séptuple del llanto,
los mismos siete círculos que guardan
en el centro del aire
tu recinto sellado.
José Ángel Valente
Me encanta este poema a la soledad. Aunque, a veces, es una buena compañera, una buena musa, una buena amiga.
Lo que es malísimo son los celos, básicamente, porque en un enorme porcentaje son del todo infundados, aunque es cierto que hay "enferm@s" de celos, sufren enormemente y hacen muchísimo daño.
En cualquier caso, querido Sócrates, espero que mientras yo viva nunca te sientas solo, ni olvides el enorme aprecio que te tengo.
Un beso enorme.
Yaiza
-
Sòcrates
Hola Yaiza
Un poema precioso.
Es bien cierto que la soledad, en ocasiones, es una buena compañera, pero solo en ocasiones.
Yo me crié en un entorno familiar tradicional, y mi vida, afortunadamente, ha continuado por ese camino.
Tegradezco tus buenos deseos y espero lo mismo para ti.
Muchisimas gracias
Sòcrates
Un poema precioso.
Es bien cierto que la soledad, en ocasiones, es una buena compañera, pero solo en ocasiones.
Yo me crié en un entorno familiar tradicional, y mi vida, afortunadamente, ha continuado por ese camino.
Tegradezco tus buenos deseos y espero lo mismo para ti.
Muchisimas gracias
Sòcrates
-
Sòcrates