Por una parte, creo que René Guenón está en lo cierto al considerar ilusorias las opiniones de Alan Kardec sobre la reencarnación y que son inexistentes las supuestas experiencias con "espíritus", para mi son engaños de la mente, sin más.
Es curioso que las personas que conozco y de las que pienso que han podido tener un "recuerdo" real del pasado (me refiero a que evocaron un suceso que ocurrió realmente), ninguna de ellas se vivenció como alguien famoso o conocido. Gente corriente en un momento decisivo, gente vulgar, sin más, en una de esas situaciones clave en nuestra vida.
Estoy de acuerdo con los planteamientos de Guénon en el sentido de que la reencarnación, tal cual se define, es imposible. Añadiría que ni siquiera podemos decir de nosotros mismos que somos el mismo ser ahora que hace 30 años. Ni nuestros átomos ni nuestra mente son iguales. El cambio puede ser tremendo. Imaginemos ahora una muerte por medio.
Estamos dando por cierta una existencia estable, un ser que continúa siendo él mismo a pesar de que muere. Desde mi punto de vista es un error de base, puesto que un ser humano es no estable y cambiante por naturaleza.
No somos un ente estable, somos un proceso, un ser que nace, crece, ama, sufre, toma conciencia de sí y va cambiando a medida que esto sucede. Finalmente muere.
Podemos decir que existe un "patrón", unas cotas dentro de las cuales nos movemos, pero nada más.
El otro día un hermano me planteaba la realidad del ego como un parte central en mi persona. Yo le respondía preguntando que me definiese el ego: ¿Mi cuerpo? ¿Mis ideas que han cambiado de la noche al día varias veces en mi vida? Al final no fue capaz de definir mi ego.
Puedo hablar de mi ego en este momento concreto: ahora, pero dentro de diez minutos ya no es igual, podríamos decir que es "otro ego" que tiene su existencia en ese momento concreto.
Sin embargo hay una "continuidad", de algún modo están intimamente relacionados mi ego actual con el de hace diez minutos, lo que pienso y soy ahora es fruto de mi pensamiento anterior y la influencia de mi entorno, mis circunstancias anteriores.
Podría decirse que bajo las apariencias hay un continuo, algo que permite una continuación entre el instante anterior y el instante presente. Ese continuo no depende de un único individuo: es global, mantiene la continuidad de todo el universo, de todo el conjunto simultáneamente.
Cuando me muera, incinerarán mi cuerpo y mis pensamientos desaparecerán como desaparecen cada noche cuando duermo en sueño profundo. Aurora habrá desaparecido para siempre como individuo.
Ahora bien, ese continuo que hay detrás de todo lo manifestado, ese algo que hace que haya una continuación entre el pasado y el presente, seguirá actuando cuando muera.
Guénon habla de transmigración y metempsicosis. A mi modo de ver es una forma complicada de entender las cosas. Desmenuza en detalle lo que podría pasar con cada uno de mis contenidos mentales. Me es indiferente, no me gusta complicarme la vida.
Pienso que lo único real es el Todo, el Universo en evolución haciéndose consciente de sí mismo, y toda disgregación del mismo, toda explicación de una parte al margen del resto es un error de base.
Pero es solo mi humilde opinión de aprendiz, sin más valor
Un abrazo
