La siguiente nota la encontré en
http://www.abc.es/20080713/opinion-firm ... 30249.html
¿Qué unión para qué Mediterráneo?
HAIZAM AMIRAH FERNÁNDEZ, Investigador Principal de Mediterráneo y Mundo Árabe Real Instituto Elcano
El presidente Sarkozy ha conseguido uno de sus objetivos: acaparar la atención con la cumbre euromediterránea que se celebra hoy en París. Su proyecto inicial de Unión Mediterránea, que surgió con grandes incógnitas y se dio a conocer sin previa consulta con otros socios, se ha modificado en el último año y medio con el fin de hacerlo más inclusivo y enmarcarlo dentro del ya existente Proceso de Barcelona. Más allá de las maniobras diplomáticas para reformular la propuesta original -cuyo nombre ya denotaba un voluntarismo alejado de la realidad-, está aún por comprobar qué aportaciones hará esta nueva iniciativa europea para alcanzar el objetivo que realmente importa: crear la condiciones que garanticen la paz, la estabilidad y la prosperidad en la cuenca mediterránea.
La iniciativa francesa ha tenido el mérito de reavivar el debate en torno al aletargado proceso euromediterráneo, en el que las divisiones y conflictos del sur se mezclan con la competición por la influencia y la extrema cautela del norte, todo ello con resultados poco constructivos para el conjunto de la región. Otra consecuencia positiva de la propuesta francesa ha sido la fuerte implicación de países como Alemania, entre otros, para diseñar una política destinada a una región geográficamente lejana pero de enorme importancia estratégica para todos.
La brecha socioeconómica y emocional entre ambas orillas del Mediterráneo no ha hecho más que crecer en los últimos tiempos, a pesar de las riquezas naturales y humanas que tienen los países del sur. La Unión por el Mediterráneo sólo tendrá éxito si contribuye a cambiar esta tendencia. No obstante, se corre el riesgo de que las incógnitas en torno al nuevo diseño (elección de copresidencias, creación de una sede fija, financiación de proyectos, papel de la Unión Europea) añadan en estos momentos más trabas en lugar de agilizar los procedimientos. Pretender crear estructuras más complejas a partir de consensos resulta, cuanto menos, problemático en una región donde abundan los conflictos y las suspicacias.
La Unión Europea, y sobre todo sus miembros con mayor presencia en el Mediterráneo, deben decidir qué tipo de proyectos pueden garantizar la estabilidad de la región a largo plazo y elegir qué futuro para el Mediterráneo están dispuestos a construir. Para ello, la cumbre de hoy debería fijar las bases de un enfoque nuevo, realista y eficaz que vaya más allá de hacer negocios y obtener contratos en los países del sur. Hace más falta que nunca la voluntad política para promover activamente cambios estructurales, de forma gradual y coordinada. Será relevante comprobar si en la nueva configuración se le otorgará la misma importancia que, al menos oficialmente, se le dio en la Declaración de Barcelona de 1995 a la consolidación de la democracia y el respeto de los derechos humanos como forma de aproximar a las dos orillas y a sus pueblos.
La seguridad y la estabilidad en el Mediterráneo serán más fáciles de alcanzar cuando los habitantes de todos los países ribereños se sientan más a gusto con sus vidas en sus países de origen. Dos fenómenos independientes, aunque en ocasiones ligados, como son la emigración y el radicalismo -sea éste religioso o no-, suelen estar asociados al malestar y a la desconfianza en que mejoren las condiciones de vida. El desarrollo humano implica progresos palpables en el día a día y también una mejora en las percepciones que marcan el bienestar de las personas y las comunidades. Algunos elementos fácilmente mensurables que hacen mejorar dichas percepciones son tener empleo, acceso a la formación y a la sanidad, garantías de seguridad personal y trato indiscriminado ante la Ley, así como tener confianza en las oportunidades futuras. En resumen, se trata de crear un Estado de derecho de forma progresiva y a un ritmo acorde con los retos existentes. Queda por ver en qué medida y con qué instrumentos contribuirá el renovado «Proceso de Barcelona: Unión por el Mediterráneo» a que eso ocurra.
(*) Investigador principal de Mediterráneo y Mundo Árabe
Real Instituto Elcano
Espero que esta noticia sea para bien de todos. Enhorabuena.