Publicado: Lun Oct 15, 2007 3:47 am
A mí me parece que en el fondo de la cuestión existen dos aspectos de los que se habla poco. Uno es la necesidad de la Iglesia Católica de "vender" su idea del mundo a los niños, seguramente porque le es bastante más difícil cuando son adultos formados. Otro es las diferentes concepciones de las relaciones individuo/estado. En una concepción conservadora y elitista, la familia es el centro de la sociedad. En esa sagrada concepción, matrimonio tiene que ver con patrimonio y los hijos forman parte natural del concepto, debiendo ser educados en las tradiciones familiares exclusivamente, además de las matemáticas y el inglés.
Por contra, en una concepción que atienda más a la igualdad de oportunidades, el Estado representa los intereses no tanto de la familia, sino del individuo, del ciudadano, y por consiguiente la etapa de la minoría de edad es una responsabilidad principal del Estado, como lo es también de los muy ancianos y de los desvalidos en general. Además del legítimo interés del Estado en asegurar el futuro progreso de la sociedad.
Recordemos que los padres, u otros tutores legales, solamente pueden y deben ejercer su tutoria si son capaces de ello. Tanto es así que en la mayoría de Estados cuando la familia no proporciona a los menores el trato adecuado sea en comida, en educación, o en la moral reconocida para esa sociedad, recurre a privar a esa familia de la custodia de los menores, pasando éstos a cargo de las instituciones públicas.
Es pues lógico que el Estado, y en su lugar la administración pública, se preocupe y se ocupe efectivamente de que los menores de edad tengan acceso a la formación adecuada, sin prohibir en absoluto al entorno familiar complementarla con su propia tradición, creencias y costumbres, siempre que éstas no sean contrarias a Derecho ni a la moral, como he dicho antes.
La asignatura de educación para la ciudadanía va en ese sentido y me parece un derecho fundamental del menor de edad el cual, al haber accedido a información objetiva, podrá decidir en el futuro con libertad sus propias creencias, además de garantizar un conocimiento de la sociedad donde vive.
Si la Constitución Española da a entender otra cosa, entonces creo que en este punto (como en otros) debería adecuarse la Constitución a la realidad y cuanto antes mejor.
Por contra, en una concepción que atienda más a la igualdad de oportunidades, el Estado representa los intereses no tanto de la familia, sino del individuo, del ciudadano, y por consiguiente la etapa de la minoría de edad es una responsabilidad principal del Estado, como lo es también de los muy ancianos y de los desvalidos en general. Además del legítimo interés del Estado en asegurar el futuro progreso de la sociedad.
Recordemos que los padres, u otros tutores legales, solamente pueden y deben ejercer su tutoria si son capaces de ello. Tanto es así que en la mayoría de Estados cuando la familia no proporciona a los menores el trato adecuado sea en comida, en educación, o en la moral reconocida para esa sociedad, recurre a privar a esa familia de la custodia de los menores, pasando éstos a cargo de las instituciones públicas.
Es pues lógico que el Estado, y en su lugar la administración pública, se preocupe y se ocupe efectivamente de que los menores de edad tengan acceso a la formación adecuada, sin prohibir en absoluto al entorno familiar complementarla con su propia tradición, creencias y costumbres, siempre que éstas no sean contrarias a Derecho ni a la moral, como he dicho antes.
La asignatura de educación para la ciudadanía va en ese sentido y me parece un derecho fundamental del menor de edad el cual, al haber accedido a información objetiva, podrá decidir en el futuro con libertad sus propias creencias, además de garantizar un conocimiento de la sociedad donde vive.
Si la Constitución Española da a entender otra cosa, entonces creo que en este punto (como en otros) debería adecuarse la Constitución a la realidad y cuanto antes mejor.